miércoles, 11 de febrero de 2015

Esta es la historia de un marciano que nació en una taza de café. Se desprendió sin ruido y cuando retiraron el cuenco él ya esta allí.

Sus cuernos lunares, sus ojos diminutos y las burbujas o ventosas que le ayudaban a desplazarse recordaban a un toro y a un pulpo. Con el tiempo, acabarían por darle nombre: Torpul.